PEÑAFIEL – La perdida del doblón

La incertidumbre de los amores perdidos, que no sabes si volverán sobre los pasos andados, te ciega la vista sumiéndote en una niebla espesa que hace que confundas la realidad con los sueños, que desees lo que no quieres, metiéndote en un tremendo viaje al letargo del sueño más absurdo, donde todo lo has perdido.

Cuando sales de la nebulosa espesa, ves que la naturaleza utiliza su sabiduría para empujarte al cielo. Entiendes la razón del hecho, la torsión del brazo, el casi estrangulamiento, porque de todos esos despropósitos renace una esperanza con cada paso que das.

Tus actos han sido incomprendidos, tus razones no tenidas en cuenta, tus ruegos se han evaporado y sus promesas olvidadas, crees, sin tener razones lógicas, que no respetaste los principios establecidos en las razones del comportamiento humano.

Seguramente las lagrimas derramadas por la pérdida del doblón, te haga guardar las migajas que aún quedan, no quieres agotarlas y te mueres de inanición por temor a perderlas, no hay razón que justifique tal acción, pero no te importa, sigues anclado en ese puerto soportando los golpes de las olas que no te dejan pensar.

 Llega un día en el que por delante de ti pasa una brisa de frescura y te hace sentir que estás vivo, que puedes vivir de nuevo, no te planteas si es sueño o verdad, te sientes bien y eso es lo que cuenta. No hay tiempo para dormir, ni para encerrarte, tampoco para llorar, si acaso para soñar.

No quisiste ser tu el promotor del adiós, ni el de romper la palabra, ni el de reprimir tus sentimientos, pero eso nadie lo entendió.

 

1 Comentario

  1. Luis
    28 de Marzo de 2015

    Estimado amigo, no sabes, cuanta gente anda igual… animo que hay mas brisas y momentos

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