Peñafiel – ¿ Por qué tenemos que resignarnos?

Tal vez  no hemos nacido en el sitio adecuado, o a lo peor necesitamos mil años más  para despegar.

Hablo de mi querido Peñafiel, lugar con inmensas cualidades y plomizas costumbres y prejuicios que hacen imposible el despegue intelectual, industrial y social, de un pueblo estancado en una población menguante que resignadamente engulle los despropósitos que su poco fieles gobernantes le hacen tragar un día sí y otro también.

No logro  entender los motivos que a mis conciudadanos les obliga a seguir aceptando las respuestas vacías que vienen de un consistorio casi tan vacuo como sus propias respuestas.

No cabe en este momento la resignación-sumisión de la perdida de nuestros  derechos, con respuestas tipo; “esto es lo que hay”, “no hay dinero”. !Pues para eso están ustedes¡ para conseguir que este pueblo funcione, y si consideran que esto ustedes no lo pueden hacer…, pues a casa a dedicarse a su profesión, sea cual fuere.

¿Sera por miedo? Es posible, pero… ¿Miedo a que? No creo que sea por poder perder el trabajo, cuando aquí, en Peñafiel, está más que en ningún otro sitio en retroceso, o quizás sea por eso precisamente porque cada vez queda menos espacio para poder ocupar. De ser de esta manera entendería, con mayor razón, que se rompiesen las costuras de este encorsetado Peñafiel.

¿Sera por qué todos nos conocemos y no queremos hacer un feo a un familiar, amigo, o amigo de un familiar, etc.?  Pues bien, si ese es el caso, podemos seguir generación tras generación sin hacer nada, y esta sociedad seguirá el camino sin retorno a la nada, a la desaparición.

¿Sera por los colores políticos que todos tenemos? Es muy probable que sea este uno de los principales motivos. De ser así, craso error. No es necesario aguantar a un gobernante aunque sea de nuestro “color”, si continuamente está haciendo cosas que nada o muy poco tienen que ver con el bienestar de los ciudadanos del pueblo que gobierna. El ninguneo de unos ciudadanos por muy pacientes que sean, no permitirá que algunos políticos aparezcan y desaparezcan cual “ojos del segura” a su conveniencia.    No es de recibo.

El mayor reto que tiene que tener un polítco es hacer crecer a su pueblo, no permitiendo que descienda la  población, y su obligación es poner los medios para que eso no suceda.

Tendríamos que mirar un horizonte mucho más largo que el del día a día, ya que este se apaga cuando llega la noche, y la consecuencia mas lógica es que vivamos siempre en la penumbra.

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