Peñafiel – Eloy Gonzalo- “Cascorro”

¡ALGO NOS TOCA ESTA HISTORIA!

 

Juan Pardo Despierto

Doctor en Historia

Cascorro, “hombre” y estatua

I. UN NIÑO EN LA PUERTA DE LA CARIDAD

El 1 de diciembre de 1868 alguien llamó con fuerza al portal del número 72 de Mesón de Paredes, donde tenían su sede en Madrid Las Hermanas de la caridad, y gran casón de la Inclusa. Eran las once de la noche. Al abrir la puerta una de las religiosas, un bulto, al que envolvía un revoltijo de ropa, atrajo su atención: un recién nacido. Un papel, sujeto con un imperdible a las ropas del pequeño, exponía el siguiente mensaje: ” Este niño nació a las seis de la mañana. Está sin bautizar y rogamos se le ponga por nombre Eloy Gonzalo García, hijo legítimo de Luisa García, soltera, natural de Peñafiel. Abuelos maternos, Santiago y vicenta”(1). Al día siguiente, Antonio Vilaseca, parroco de San Lorenzo, bautizaba al infante, de naturaleza robusta.

Nueve días más tarde se presentaba en la Inclusa Braulia Miguel, “mujer de francisco Díaz Reyes, de la 4ª compañía del Primer Tercio de la Guardia Civil”. El matrimonio, avecinado entonces en san Bartolomé de Chavela y a punto de ser trsladado el marido a Chapinería -población entonces de 500 habitantes, al NO de la capital-, mostró deseos de prohijar al niño abandonado.

La madre adoptiva había perdido un hijo suyo -un varon- hacía cuatro meses, y aportaba un documento, firmado por Nemesio Martín, parroco de San Bartolmé de Pinares -pequeña villa donde eran naturales Braulia y Francisco_, en el que se certificaba que la pareja eran “feligreses de buena conducta y de costumbres cristianas”, y asimismo, que la solicitante, se hallaba “en actitud de lactar”(2). Braulia hacía de madre de cría de Eloy y por ese cometido cobraría 60 reales bimensuales.

Braulia estuvo cobrando una media de 268 reales al año. En diciembre de 1879 recibió los últimos 60 reales -hasta esa fecha, lo recibido ascendía a la cantidad de 2.952 reales (3), y Braulia se negó a seguir sosteniendo los gasto almenticios de Eloy, por lo que el muchacho fue abandonado.

(1) PARDO CANALÍS, Enrique, Eloy Gonzalo Héroe de Cascorro, madrid, ciclo de conferencias sobre el madrid del siglo XIX, Artes Gráficas Industriales, 1983, págs. 11-12. la madre de Eloy parece ser fue una tal Eugenia García López, hija de un maestro de escuela en Peñafiel, la cual mantuvo relaciones con Antonio Gonzalo del mismo pueblo.

(2) Archivo regional de la Comunidad de Madrid (ARCM), Registros de la antigua Inclusa, legajo 497.

(3)ARCM, Legajo 973.

Huerfano por “segunda” vez, Eloy sobrevivíria. Trabajó como albañil, labrador, catpintero, y barbero _las cuatro profesiones figurarán en sus expedientes castrenses-, y acbó sentando plaza, en diciembre de 1889, como soldado quinto – perteneciente al cupo de remplazo anual-, en el Regimiento de Dragones de Lusitania, 12º de Caballería, acantonado en Alcalá de Henares. Cinco años m´´as tarde se enfrentaba a lo que jamás pensó: un Consejo guerra y una condena de doce años en prisones militares.

 

 

 

EL HECHO

“Soy inclusero y no dejo a nadie que me llore o me precise”. Esta frase se atribuyó a Eloy Gonzalo cuando se presentó a su Capitán, quien había pedido un voluntario para incendiar unas edificaciones desde las que los insurrectos cubanos estaban acribillando a los defensores españoles de Cascorro, un poblado cubano, a los que habían rodeado desde el 22 de septiembre de 1896.

Eloy Gonzalo, convencido de que moriría en el empeño, pidió que se le atara una cuerda a la cintura para que sus compañeros recuperaran su cuerpo porque no quería que lo machetearan los rebeldes cubanos, como era lo habitual con nuestros muertos y heridos.

Así, provisto de una lata de petróleo y modo de hacer fuego, salió reptando de noche, llegó a la posición de los rebeldes, esparció el combustible, le prendió fuego y logró regresar con los suyos.

A causa del gran incendio que provocó, gracias a que los edificios eran de materiales vegetales, el asedio se aflojó y hubo tiempo para que a los pocos días llegara una columna de socorro que salvó a los defensores.

Por esta muestra de valor, a Eloy Gonzalo se le conoce desde entonces como “El héroe de Cascorro”.

Eloy Gonzalo siguió combatiendo en Cuba; por sus méritos, fue condecorado con la Cruz Roja al Mérito Militar pensionada y, como tantos otros españoles, cayó enfermo y murió el 18 de junio de 1897 en el Hospital Militar de Matanzas. Tras el fin de la guerra sus restos fueron repatriados y enterrados en Madrid.

La fama que entonces alcanzó su heroísmo llevó a la erección de un monumento en la cabecera del Rastro madrileño y que se le dedicara una calle también en la capital.

 

1 Comentario

  1. Eva Acuña Castellano
    26 de Febrero de 2016

    Precioso
    Gracias por compartirlo

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *